sábado, octubre 29, 2005

GMT (-06:00)

Los sueños oscilan
Al vaivén de las hamacas
Con los dedos rellenitos
Pegajosos
de algodón

En Tokio, las 17:32

Las piernas se mueven
Entre semi-llantas-multi-color
1,2,3 y a la siguiente!
Un aterrizaje forzado de rodillas
Alcohol yodado y alcanfor

En Moscú, las 11:32

La brisa en el oído
Y luego la infección
Árboles traga-cometas
Estos eternos relojes míos

En Londres, las 8:32


Las manos que abrazan a otras
Los delantales que hornean galletas
Las alfombras que dibujan sombras
Los recuerdos, que son de boronas

Aquí, hora de que sea
ayer de nuevo.

viernes, octubre 28, 2005

Café d'après-midi

Mi mayor temor: estar ya muerta.
Yo no quiero estarlo ya.
Quiero hacerlo después.
Luego del café, quizá.


-----x-----

Es tarde. Todos duermen desde hace rato ya. A veces el cansancio es tanto, que todo deja de ser divertido. Y solo puedo pensar en tomar café y en lo que vendrá después. La verdad es que hoy debí cambiarle el título a esa suerte de aforismo que escribí hace rato ya.... café d'après-minuit.

miércoles, octubre 26, 2005

Orbis Tertius

Los ojos de nada le sirven a uno: sólo son espejos que reflejan la eternidad que tratamos de alcanzar y la multiplican- diría Borges: hacen atroz el universo. Y pensar que luego, ellos sólo intentan así, simple y sencillamente, solucionar esa mosntruosidad dejando caer mundos tornasol!
Cómo si todo fuera tan fácil como dejar a lo creado ser quebrado en un solo parpadeo!

martes, octubre 25, 2005

Del por qué



-Conozco un planeta donde vive un señor muy colorado, que nunca ha olido una flor, ni ha mirado una estrella y que jamás ha querido a nadie. En toda su vida no ha hecho más que sumas y restas. Y todo el día se lo pasa repitiendo como tú: "¡Soy un hombre serio, soy un hombre serio!"… Al parecer esto le llema de orgullo. Pero no es un hombre, ¡es un hongo!
-¿Un qué?
-Un hongo.
- El principito
Si hay algo que me asuste, desde hace rato ya, es convertirme en un hongo. El ajetreo de la cotidianeidad, la gabacha que se ensucia, el desayuno-almuerzo-cena, el eterno retorno de horas que siguen a los segundos, de horas en que nada pasa más que la nada, hacen sucumbir fácilmente a eso. He visto casos. Muchos. Odiaría ser diagnosticada con eso. Me aferro a otras cosas en cambio, pretendiendo escapar de algo que -espero, pero no estoy segura- sea evitable. Escribir es una de ellas (creo que lo que hago se llama escribr, pero no estoy segura). Creo en el keep talking y por eso, cambio las hojas finales de mis cuadernos -esas, las que tienen números de teléfono, esquinas rasgadas porque se ocupaba papel para un papelito de emergencia al compañero que está a dos filas- por este espacio.
No sé en realidad por qué, pero lo hago. Pero eso sucede hasta con mi misma vida, así que no me importa mucho.