Tarde de casi-diciembre
Hay días en que la realidad es increíblemente densa. Y hay otros en que la realidad recibe el cálido saludo de unos cuantos rayitos de sol anaranjado, en que una sonrisa pequeña y desdentada agradece un algodón de azúcar por el que corrimos juntas en una carrerita. Días en que mis uñas son rosadas y divertidas; en los que la mejor música es el agudo llamado del carrito amarillo que ha estado ahí desde la infancia y en los que el lapicero se desliza muy suave, ondulante y permisivo conmigo. Que buenas estas tardes, en que entreabro la ventaja y el viento se infiltra despacio por el piso de madera. Que bonito es todo cuando las tardes son tan complacientes conmigo.
Estoy feliz. Por puras tonterías, y eso me hace n veces más feliz.
Estoy feliz. Por puras tonterías, y eso me hace n veces más feliz.

