domingo, noviembre 20, 2005

Tarde de casi-diciembre

Hay días en que la realidad es increíblemente densa. Y hay otros en que la realidad recibe el cálido saludo de unos cuantos rayitos de sol anaranjado, en que una sonrisa pequeña y desdentada agradece un algodón de azúcar por el que corrimos juntas en una carrerita. Días en que mis uñas son rosadas y divertidas; en los que la mejor música es el agudo llamado del carrito amarillo que ha estado ahí desde la infancia y en los que el lapicero se desliza muy suave, ondulante y permisivo conmigo. Que buenas estas tardes, en que entreabro la ventaja y el viento se infiltra despacio por el piso de madera. Que bonito es todo cuando las tardes son tan complacientes conmigo.

Estoy feliz. Por puras tonterías, y eso me hace n veces más feliz.

sábado, noviembre 19, 2005

...

Las palabras son bellas
Así nada más…. escritas.
Gametos de grafito y celulosa
Se conjugan y les dan forma
Esa forma regordeta a veces
Pero esbelta las más.
Cada letra se levanta o se hunde
y ante las otras, es un monumento.
¿un monumento a qué?, me pregunto…
pues a la nada del silencio
cuando resultan estar ausentes
y al todo de una boca que las habla
desde lo trivial hasta la condena.
Se escribe de todo. Y ellas son inocentes.
Son abusadas y reinventadas,
Pero son cómplices también
De las promesas articuladas
De las blasfemias acumuladas
Del desgarro de las almas
Que en ellas se refugian.
Y a pesar de todo me sobrepasan
Me atropellan así como yo a ellas.
Y seguimos siendo bellas todas así sin más.

lunes, noviembre 07, 2005

La cinta de Moebius

Son manos
- y son nudos
estas tuyas que conquistan
mis senos graves y caídos

Es beso
- y es saliva
lo que añejamos juntos
en el roble que es mi pelvis

Son pies
- y son piernas
estas nuestras que se cruzan
las arrugas que se huelen

Es el día
(son los años)
los que te hicieron
(y me hacen)
buenos como el ron

Es mi cadaverina
tu putrescina
la que sublima
con la tuya
bajo esta misma cruz.

jueves, noviembre 03, 2005

A propósito del agua reciclada

Uno de hace un tiempo, recordado gracias a Diego.

----m----

Han de haber mil mejores razones para llorar que esta. Mil personas habrán muerto hoy y sus parientes los lloran. Mil mascotas habrán muerto hoy y sus dueños las lloran.

A mi nadie me llora: yo lloro al mundo y en cada lágrima (ah, pobres, esas hijas bastardas de la esfera!) el mundo creado se llora a sí mismo y así mi lloriqueo -el lagrimeo- (ah lástima, esta contingencia tan incontenida, de la lluvia!) no hace más que olvidarse de mis ojos.